Las montañas en la pintura de Ōsame Sugiyama
- Dani Triguero
- 16 oct 2023
- 3 Min. de lectura
En una época donde la tecnología digital domina el arte, existe un artista japonés que sigue el camino ancestral de la xilografía tradicional con una devoción casi monástica. Osamu Sugiyama (nacido en 1946) es más que un grabador: es un montañero apasionado que convierte sus expediciones en poemas visuales tallados en madera, perpetuando una tradición centenaria que algunos consideran en peligro de extinción.

Dos Pasiones, Un Solo Arte
Sugiyama fusiona de manera extraordinaria sus dos grandes amores: las montañas del mundo y la creación de xilografías japonesas tradicionales. Mientras otros artistas trabajan desde fotografías o imaginación, él escala picos en Japón, Nepal, Suiza e Italia, cargando cuadernos de bocetos donde captura la luz, la atmósfera y el carácter único de cada macizo montañoso.
Sus obras no son simples representaciones paisajísticas; son diarios personales tallados en bloques de madera, memorias de aventuras vividas entre cumbres, testimonios de un encuentro íntimo con la naturaleza salvaje.

El Legado de los Yoshida
Nacido en Tokio, Sugiyama estudió en la prestigiosa Academia Yoshida Hanga bajo la tutela de Toshi Yoshida, hijo del legendario Hiroshi Yoshida. Esta conexión no fue casual: la tradición del montañismo y la xilografía están profundamente entrelazadas en el linaje Yoshida.
Hiroshi Yoshida fue un montañero apasionado que inmortalizó sus experiencias en grabados, incluyendo sus icónicas vistas del Matterhorn suizo de 1925. Su hijo Toshi heredó ese amor por las montañas, y parece que Sugiyama absorbió ese fervor como parte de su educación artística. Entre los artistas del movimiento sosaku hanga, muchos compartían esta pasión por el senderismo, desde el riguroso trekker Azechi Umetaro hasta el modesto caminante Masao Maeda.

Del Fuji a los Himalaya
Sus series más célebres incluyen montañas japonesas icónicas como el Monte Fuji (con al menos diez vistas diferentes), el Monte Hodaka, el Monte Yari, el Monte Hakkoda y el Monte Tsurugi. Una de sus obras sobre el Fuji ha sido descrita como excepcional, mostrando la montaña sagrada en una composición dramática y altamente atmosférica.
En Nepal, ha capturado el sagrado Monte Machapuchare (conocido como "la Cola de Pez" por sus picos gemelos), el Everest al atardecer y vistas del Gyachung Kang. Sus escenas nepalesas a menudo incluyen elementos culturales: bazares de Pokhara con la montaña sagrada al fondo, reflejando su profunda inmersión en estas culturas.
En los Alpes europeos, sus interpretaciones del Grandes Jorasses visto desde el Aiguille du Midi y otras cumbres suizas son consideradas logros cumbre de la xilografía japonesa moderna.

"El Último Mohicano"
Los especialistas lo consideran uno de los mejores artistas contemporáneos de moku hanga en el mundo, y algunos lo han llamado cariñosamente "una especie de último mohicano" que continúa el verdadero espíritu de la xilografía japonesa tradicional.
Esta metáfora no es exagerada. En una era donde incluso los grabados "artesanales" a menudo involucran técnicas digitales, impresión mecánica o trabajo delegado a talladores profesionales, Sugiyama permanece fiel al método completo: diseñar, tallar e imprimir personalmente cada obra.

Su compromiso con esta artesanía tradicional, combinado con su visión artística original y su experiencia vivida como montañero, lo convierte en una figura única en el mundo del arte contemporáneo.

En cada impresión, Sugiyama nos recuerda que en un mundo acelerado y digitalizado, todavía existe espacio para el ritmo lento del tallado en madera, para la contemplación silenciosa de las montañas, para el arte que nace del encuentro directo entre el ser humano y la naturaleza.
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