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Ladakh en la pintura de Nicholas Roerich:

  • Foto del escritor: Dani Triguero
    Dani Triguero
  • 1 ago 2023
  • 2 Min. de lectura

El Maestro de las Montañas de Ladakh



En las vastas galerías del arte mundial, pocas series pictóricas han capturado la esencia mística y espiritual del Himalaya como lo hicieron las obras de Nicholas Roerich (1874-1947) sobre Ladakh. Este artista ruso, reconocido como uno de los nueve Tesoros Nacionales artísticos de India, dedicó gran parte de su vida a plasmar en lienzo la majestuosidad de estas montañas sagradas, ganándose el título de "Maestro de las Montañas".


Un Artista Multifacético en Busca de lo Sagrado

Nacido en San Petersburgo en 1874, Roerich fue mucho más que un pintor: fue diseñador escénico para ballets, explorador, arqueólogo, escritor, filósofo y cruzado por la paz mundial. Estudió simultáneamente derecho y arte, y colaboró con figuras como Sergei Diaghilev, Pablo Picasso y Wassily Kandinsky en las producciones del célebre Ballets Russes.

Sin embargo, fue su encuentro con el Himalaya lo que transformó definitivamente su arte y su visión del mundo. Influenciado por la filosofía védica, el budismo y la teosofía, Roerich veía estas montañas como algo más que formaciones geológicas: eran símbolos del ascenso espiritual del ser humano, un enlace milenario con este espacio mágico del planeta.



La Expedición Central Asiática

En 1923, Roerich llegó a India junto a su esposa Helena y su hijo Yuri, iniciando una extraordinaria expedición por Asia Central que lo llevaría a través del Turquestán chino, Altai, Mongolia, Tíbet y Sikkim. Durante estos años, Ladakh se convirtió en una de sus obsesiones pictóricas más fértiles.

Roerich capturó la transparencia etérea de las montañas, sus matices, tonalidades y sombras más sutiles, creando obras que trascienden la simple representación paisajística para convertirse en meditaciones visuales sobre lo divino.



El Espíritu Único de sus Paisajes

Lo que distingue las pinturas de Roerich es su capacidad para transmitir no solo la grandeza física del Himalaya, sino también su dimensión espiritual. Sus montañas no son simples masas rocosas; están imbuidas de una presencia casi sobrenatural, como si fueran guardianes silenciosos de sabiduría ancestral.



Un Legado Duradero

Roerich vivió sus últimos años en el valle de Kullu, Himachal Pradesh, donde estableció el Instituto Urusvati para el estudio científico y cultural del Himalaya. Allí falleció el 13 de diciembre de 1947, y su tumba está marcada por una roca monolítica con la palabra "Maharishi" (gran sabio).



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